Carta al Marido
Querido Marido:
No te estreses si no encuentras la cena caliente.
No habrá sorpresa en el horno, ni porno.
No me esperes despierto
estaré bailando y bebiendo
y en la madrugada
llegaré con ganas de cogerte.
No te necesito.
No me intimida estar a solas contigo en el ascensor
y respondo tus piropos vulgares con groserías.
Y tengo dinero; Compro zapatos, joyas, vestidos, carteras.
Tengo dinero y me hago la lipo.
Me corto, me quito, me pongo, me aumento, me estiro.
Tengo dinero y gano más que tú.
Cariño:
Me resisto a ser la mujer detrás del gran hombre.
Me niego a ser la costilla de nadie.
No te estreses si no encuentras la cena caliente.
No habrá sorpresa en el horno, ni porno.
No me esperes despierto
estaré bailando y bebiendo
y en la madrugada
llegaré con ganas de cogerte.
No te necesito.
No me intimida estar a solas contigo en el ascensor
y respondo tus piropos vulgares con groserías.
Y tengo dinero; Compro zapatos, joyas, vestidos, carteras.
Tengo dinero y me hago la lipo.
Me corto, me quito, me pongo, me aumento, me estiro.
Tengo dinero y gano más que tú.
Cariño:
Me resisto a ser la mujer detrás del gran hombre.
Me niego a ser la costilla de nadie.
Que buen escrito, saludos.
ResponderEliminarEn cinco párrafos haces una estupenda crítica al machismo y al mal feminismo. Yo tampoco quiero ser costilla de nadie!
ResponderEliminarYo tampoco quiero ser la ri-costilla o rico-stilla de nadie o recostada de nadie.......
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